
Agentes federales del Departamento de Seguridad Nacional allanaron el lunes la vivienda de la congresista demócrata del estado de Minesota Ilhan Omar en la ciudad de Washington D.C. El allanamiento se produjo a menos de un mes de las elecciones de mitad de mandato. El Departamento de Justicia de Estados Unidos ha procurado tradicionalmente no realizar investigaciones públicas que involucren a un candidato en los 60 días previos a unas elecciones primarias o generales.
En un comunicado, la congresista Omar dijo: “Durante diez años, Trump me ha atacado con mentiras infundadas y campañas de desprestigio. Esta es solo la última escalada en su campaña de intimidación política. No me silenciarán”.
Ilhan Omar nació en Somalia y llegó a Estados Unidos cuando era niña. En 2018 se convirtió en una de las dos primeras mujeres musulmanas elegidas para el Congreso de Estados Unidos. Trump la ha atacado repetidas veces —al igual que a los estadounidenses de origen somalí— calificándolos como “basura”. Durante el fin de semana, Trump dio a entender que había presionado para que se llevara a cabo un allanamiento federal en la vivienda de Omar. Trump dijo: “Ella viene de Somalia. J.D. Vance y nuestra gente están analizando el caso muy de cerca”.
Trump también compartió en su red social Truth Social: “No se debe permitir que los somalíes se salgan con la suya con lo que están haciendo. Los ven a ustedes como personas débiles y estúpidas. ¡Defiéndanse, Minesota, defiéndanse! Si lo necesitan, el Gobierno Federal acudirá en su ayuda”. El aparente llamado de Trump a la violencia provocó la condena de líderes de comunidades religiosas e interreligiosas. Estas fueron las palabras expresadas por Abdulahi Farah, un imán de una mezquita en la ciudad de Bloomington, Minesota, que fue bombardeada por una milicia de extrema derecha en 2017.
Abdulahi Farah: “En lugar de unir a los habitantes de Minesota para encontrar soluciones, el presidente Trump optó por lanzar acusaciones generalizadas contra mi comunidad somalí-estadounidense y decirle a la gente que se defendiera. ¿Defenderse de quién? ¿Qué es exactamente lo que el presidente le está pidiendo a la gente que haga? Estas palabras son imprudentes. Son peligrosas y tienen consecuencias”.
Democracy Now 13-oct-26